sábado, 11 de agosto de 2007

one coffee


Su café americano quema, hierve demasiado, quiere degustar un buen café no lo que venden en el local de paso de la tercera avenida donde hemos entrado. Le cuesta, lee todos los letreros, el cafe va enfriandose, bebe un poco de mi crema de vainilla, hablamos de la ciudad, de sus posibilidades y carencias, de la eficacia de sus alturas, de la falta de medida y proporciones en la configuración de la metropoli, en su geografia urbana. Pero los dos coincidimos: no nos deja indiferentes.

3 comentarios:

paulineonthebeach dijo...

..esa ciudad no deja indiferente a nadie. muy chu-lo-lu.
muacks

Verita dijo...

Tendré que poner la excusa de probar un (mal) café para visitar NY, no?

Alberto Espejel dijo...

nuevo aquí, a qué ciudad se referían? aplica para tantas... bueno, no conozco tantas, sólo la ciudad de méxico, de la cual ando escribiendo algo, asíque la idea de "esta ciudad no deja indiferente a nadie" me parece puntualísima