jueves, 27 de agosto de 2009



ALABAMA habría sido un buen lugar para empezar,
pero nos quedaba lejos, sus orillas
no rozaban con las nuestras, con las ganas
de dejar aquel temblor mientras el cuerpo se vaciaba.


Aquel rumor de viandantes vencidos agotó
la paciencia del desierto, la fatiga de lo ajeno.
Inútiles, las sombras terminaron por extinguirse mientras
paseabas,
indiferente a la suavidad de aquella piel cercana.


Y bajamos la noche con nuestras manos,
en aquel bastión abarcable por el fuego que serenaba
la frialdad ante la mudanza de piel,
como quien
se resiste a abandonar el puñado de tierra que guarda en su mano.

3 comentarios:

tournesols dijo...

mi pequeña, ¡sigues viva!

me alegra mucho volver a leerte (y que te resistas a abandonar la tierra de tus manos)

un beso grande*

perlegrino dijo...

Cariñet!!!

Veo que sigues dando caña con tu blog, intentando sacar una sonrisa a cada uno de los que te visitamos, gracias por compartirte en cada frase en cada palabra.

Un fuerte abrazo desde Perú,

Miguel Perles "perlegrino"

Car dijo...

Heyy!

Llegue aca de casualidad buscando otra cosa! y la verdad muy buenos poemas.. !!

Hace siglos qe no escribo y la verdad qe me diste ganas :)

Ahi voy a delirar algo, quien te dice de un delirio sale una buena combinación palabras =) Salute!