martes, 2 de febrero de 2010

EN ORIGEN



1.
Nunca se cansa de deshilvanar con aquellos ojos
el tierno mundo en el que, a tientas, se ha instalado
la ciudad que mantiene y habita con su vientre,
sus entrañas
y ese olor a sábanas recién lavadas
mirando a poniente, porque
todo tiene un proceso. Y un cambio,
y encontrar la palabra equidistante
entre marchar y partir.

2.
Nunca olvides que las horas no existen. Suceden.
Y yo, ahora, no estoy donde en otro momento estuve.
No me quejo, no niego mi presente, pues,
un viento como eco de espejos, rostros
rumor de ciudades y ese regusto de lo conocido,
me aleja
quizás, me acerca
a este lugar donde todo es nuevo.
Ferroso y blanco, el día a día,
me ato a él.

6 comentarios:

carolina dijo...

me encanta lucilinda!!!

pauline dijo...

Las horas suceden. Y nosotros sucedemos. Y tus poemas son preciosos. Y me alegro mucho de poder volver a leerlos. Mua

raúl quinto dijo...

bienvenida a tu casa! una pequeña mano de pintura y quedará ocmo nueva, no hace falta ni que cambies los muebles ;)

Lucita dijo...

Je je, eso haré, las paredes bien enlucidas....

besos

Carmen G. de la Cueva dijo...

qué alegría verte de nuevo por este desierto de píxeles... no nos dejes más, eh?

perlegrino dijo...

Luci!!!

que sorpresa que vuelvas a las barricadas de lápices, sueños, palabras y hojas de papel...

gracias por compartirte como siempre en cada escrito.

nos vemos el viernes en sagunto, no??

besitos