martes, 16 de febrero de 2010

LOS DIAS FELICES


Bizarro como el fogón ante la marcha
y tus labios carnales pasados de infancia,
retuercen ese látigo
de la pena que agranda a los abatidos
y quemas tus manos en esa leña, húmeda
porque el invierno no es agradecido en las montañas
donde
pueblan inadvertidos los paisajes de otras latitudes.

Ella restriega sus manos temblorosas en el delantal
y tú, escurres la mirada entre el candil y la puerta,
qué mas da si la primavera aún hiela
qué mas da si las prisiones poco duran ante la pena
qué mal te deja seca si yo escribiré en tu centro las noches que flaquean y aún nos quedan.

Preso de ansia y avaricia, porque su entrepierna olor a hierba y jabón recién hecho
en esta cárcel desaparece cuando abren la puerta
y a lo lejos,
se divisa un camino largo y recto.

1 comentario:

varsovicoperdio dijo...

...un camino largo y recto de vigilancia perpetua. Me gustan tus poemas.