jueves, 2 de septiembre de 2010

fotografía: Todd Hido.


El desierto clama invierno tras la mirilla,
tu sombra planea tanto vértigo, que
esta carretera

ya no soporta mas peso.

Y el rastro,
deja un vendaval de crujidos de alambre.
Aquella noche ya no fuimos.

Quedó la vacia insignia del atropello. De tanto dolor,

se borraron las huellas.

4 comentarios:

Lola Torres Bañuls dijo...

Hola Lucita:

este poema me gusta mucho, también.

Estos dos versos me gustan especialmente:
"Y el rastro,
deja un vendaval de crujidos de alambre".


El jueves 16 de spetiembre presento mi libro en La Casa Del Libro en el Passeig Russafa en Valencia a las 19:30 horas.

Quiero poner el cartel en el blog pero aún no lo he hecho.

Un saludo desde Valencia.

Lucita dijo...

Muchas gracias, Lola. Y allí estaré el dia 16, no me lo pierdo.

Besos

Lola Torres Bañuls dijo...

Vale pues nos saludamos y charlamos. Muchas gracias si vienes.

Ya hablaremos.

Óscar dijo...

Sólo he echado un pequeño vistazo a tu blog y me parece muy interesante, veo que eres muy creativa: poesía, fotografía... Intentaré hacerme con algún libro tuyo. Un fuerte abrazo.