domingo, 30 de enero de 2011

LA VOZ DEL HEROE


Corporeidad vacía en ese firme propósito de inmediatez,
y ahora sabes que nos rechazó la torpeza. El lamento
no fue suficiente. Ni tú quedaste a salvo.

El desahogo de volver al vientre, de generar un tiempo
que se cose a tu espalda mientras esparces cada mentira
como abono suficiente para arder.

Remite ese murmullo que cegaba la paciencia. Casi muda,
apago esa radio que no cesa de extraer la voz del héroe
y su desdicha. La paciencia ajena no deja rastro.

Detenemos el tráfico nocturno, la huella del alumbramiento
se resiste. Y ahora, nosotros, somos lentos y nos asimos
a esa gana que estalla en los desvanes.








2 comentarios:

Elena Lechuga dijo...

y se quema en los sótanos

antonio de egipto dijo...

Precioso poema de principio a fin