
Así fue
como las cuerdas vocales
retomaron su camino.
Regaron
como bombas en cadena,
la inmensa furia que alumbraba el bosque.
Y aquellos que nos dan
la migaja que llena tu boca, ellos
vigilaban cada territorio abandonado en nuestro mapa.
Nunca la noche supuso tanta incertidumbre.
Un árbol y la densidad de un río que envejece.
Bordea la imagen que capta tu retina,
no le niegues la posibilidad de huir.
1 comentarios:
Limpieza de líneas asombrosa. Impresionante. Gracias.
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