Girar el aire, extraerlo
del pozo de tu vientre.
Mordiste la constancia
de pertenecer al eco
y yo, que ahora
vigilo todos los puentes
que maldecías
en nombre de tanta pena.
Girar el aire, arrancarlo
de tanto aliento.
Consagrar tu voz,
en el hueco blanquecino
donde yacen las serpientes.
Girar el aire.
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